
Tipos de cirugía del cáncer colorrectal

La cirugía se considera el tratamiento más común para los cánceres colorrectales en etapa temprana o resecables (extraíbles). Los médicos evaluarán qué tipo de cirugía es mejor para un paciente, dependiendo de la extensión del tumor y su ubicación. Los tres tipos principales de cirugía para el cáncer colorrectal son la cirugía abierta, la laparoscópica y la robótica.
Históricamente, la cirugía abierta para el cáncer colorrectal ha sido el método convencional para extirpar tumores. Sin embargo, los avances recientes en la tecnología han permitido el uso de más abordajes laparoscópicos y robóticos. Se consideran cirugías mínimamente invasivas que permiten a los médicos realizar incisiones más pequeñas y pueden reducir el tiempo de recuperación.
Un estudio realizado con más de un millón de pacientes hospitalizados por cáncer colorrectal reveló una disminución del 35.4 % en las cirugías abiertas entre 2004 y 2012, si bien sigue siendo el tipo de procedimiento más común. Las cirugías laparoscópicas aumentaron más del triple, hasta el 31.2 %, y las cirugías robóticas aumentaron más de 41 veces, aunque representan la menor proporción de operaciones, con un 3.4 %.
La decisión de utilizar una cirugía mínimamente invasiva o una cirugía abierta debe analizarse con el equipo de atención médica del paciente. El tipo de operación que es mejor para el paciente depende de numerosos factores, entre ellos la experiencia del cirujano y la salud del paciente. Las cirugías abiertas pueden llevar menos tiempo que las cirugías mínimamente invasivas, pero las cirugías mínimamente invasivas suelen tener un tiempo de recuperación más rápido. El tipo de anestesia y sedación necesarios para cada una varía.
Cirugía laparoscópica (mínimamente invasiva)
La cirugía laparoscópica es una cirugía especializada mínimamente invasiva en la que el cirujano utiliza varias pequeñas incisiones abdominales (de 0.5 a 1 cm) para introducir instrumentos quirúrgicos en la cavidad abdominal, así como un tubo largo, delgado e iluminado con una cámara en el extremo, llamado laparoscopio. Se realiza una incisión más grande, de unos 3 cm de ancho, para extirpar el tumor. El laparoscopio transmite imágenes de la cavidad abdominal a monitores de vídeo de alta resolución en el quirófano. Los instrumentos quirúrgicos funcionan como una extensión de las manos del cirujano para disecar y resecar el tumor. Durante la operación, el cirujano observa el abdomen y manipula los instrumentos siguiendo las imágenes de los monitores. El tumor extirpado se extrae a través de la incisión más grande.

Cirugía robótica (mínimamente invasiva)
La primera cirugía colorrectal robótica se realizó en 2001. La cirugía robótica permite a los cirujanos utilizar instrumentos miniaturizados, operados mediante una consola y una cámara 3D, para completar una operación desde una posición cómoda y sentada, con mayor precisión, flexibilidad y control. Los instrumentos quirúrgicos se insertan a través de pequeñas incisiones y permanecen bajo el control total del cirujano. La cirugía robótica tiene un alto costo y puede utilizarse junto con métodos laparoscópicos . Las cirugías mínimamente invasivas para el cáncer de recto a menudo se realizan mediante cirugía robótica.

Cirugía abierta
Durante la cirugía abierta, el cirujano hace un corte grande en el abdomen para extirpar el tumor y parte del colon o recto sanos. También se extirpan algunos ganglios linfáticos cercanos. El cirujano examinará el resto de los intestinos y el hígado para ver si el cáncer se ha propagado. Las incisiones grandes afectan el tiempo de recuperación.

Tipos de cirugías de resección del cáncer colorrectal
Además del método que utiliza el cirujano para realizar un procedimiento, existen muchos tipos de operaciones. El tipo específico de cirugía se determina según la ubicación de la enfermedad. Cuatro tipos comunes son la hemicolectomía derecha, la colectomía sigmoidea, la hemicolectomía izquierda y la resección anterior inferior (LAR).
Hemicolectomía derecha
El cirujano extirpa el colon ascendente y una parte del colon transverso y luego conecta el colon transverso al extremo del intestino delgado. La mayoría de los pacientes recuperan la función intestinal dentro de los 3 días posteriores a la cirugía. Los pacientes que se sometieron a una cirugía de hemicolectomía derecha pueden experimentar un retorno más lento de la función intestinal, lo que provocará una estadía más prolongada en el hospital.

Colectomía sigmoidea
El cirujano extirpa la porción enferma del colon sigmoide y luego conecta el colon descendente al recto.

Hemicolectomía izquierda
El cirujano extirpa una parte del colon transverso, el colon descendente y el colon sigmoide y luego conecta el colon transverso al recto. Con esta cirugía, los pacientes pueden tener un mayor riesgo de infecciones en el lugar de la cirugía. Es más probable que los cirujanos creen una ostomía temporal en pacientes que se han sometido a una hemicolectomía izquierda, lo que puede prolongar su estadía en el hospital.

Resección anterior inferior (LAR)
El cirujano extirpa la parte enferma del recto y luego la vuelve a conectar al colon descendente. Con este tipo de cirugía, los pacientes tienen un mayor riesgo de sufrir una fuga en el lugar de la reinserción de los extremos sanos del recto (fuga anastomótica) e incontinencia fecal. Para reducir el riesgo, el cirujano puede crear una ostomía temporal para desviar la materia fecal de la anastomosis recién creada. Los pacientes con cáncer de recto también tienen un mayor riesgo de desarrollar el síndrome LARS (un conjunto de síntomas que van desde incontinencia con frecuencia y urgencia hasta estreñimiento y vaciamiento incompleto) después de la cirugía. Los pacientes que se sometieron a una resección anterior inferior tienen más probabilidades de sufrir disfunción sexual.

Antes y después de la cirugía
Se recomienda a los pacientes que analicen las opciones quirúrgicas con sus equipos médicos, junto con los detalles sobre la preparación y la recuperación de la cirugía. La cirugía debe realizarse con el colon limpio y vacío, lo que se logra mediante una preparación similar a la que se utiliza antes de una colonoscopia. Los pacientes enfrentan posibles riesgos y efectos secundarios durante o poco después de la cirugía, como sangrado, infección y coágulos de sangre en las piernas. Inmediatamente después de la cirugía, los pacientes pueden esperar dolor, que se puede controlar con medicamentos. La mayoría de los pacientes pueden comer alimentos sólidos en unos pocos días. Miles de ellos continúan viviendo vidas felices y productivas.
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